Por Rodolfo López – Twitter: @FitoLopezS
En el ámbito deportivo a nivel mundial se realizan torneos, competiciones, copas, eliminatorias y demás, con el fin de evaluar el nivel de los equipos o grupos participantes, así se examina el grado de calidad técnica de los atletas, dando como resultado un equipo campeón.
En el mundo del fútbol, existen miles de competiciones, desde la Copa del Mundo, la Copa América, la Eurocopa, Copa Confederaciones etc… Esto, a nivel de selecciones nacionales. Por otro lado, existen torneos con un carácter mas local, donde juegan los clubes del todo el mundo, como la Champions League, por ejemplo, la Europa League, Copa Libertadores de América, Copa Sudamericana, Mundial de Clubes, entre otras, dependiendo de cada confederación que se encuentre afiliada a la FIFA.
Acercándonos un poco más, llegamos a las ligas o torneos disputados año tras año en los distintos países del mundo. Cada nación lleva a cabo sus competiciones a lo largo de una temporada, con el fin de premiar a los mejores equipos, aquellos que sean capaces de alzar una copa, y llevarse el titulo de Campeón.
En nuestro país, se juegan tres competiciones en una temporada. Estos tres torneos nos dan la posibilidad de observar y disfrutar una gran cantidad de encuentros a nivel nacional, y así, poder apoyar a la mayor cantidad de futbolistas. Hablamos del Torneo Apertura, Torneo Clausura y Copa Venezuela, siendo precisamente, esta última, de la que comentaremos aquí.
La Copa Venezuela nace el año 1959, con el objetivo de diversificar la cantidad de equipos que jugaban torneos de alta exigencia en nuestro país. Es un torneo de eliminación directa, en donde participan 48 equipos de la primera y segunda división, teniendo como motivación extra el pase a la Copa Sudamericana. A lo largo de la historia del fútbol venezolano, esta competición ha sufrido muchos cambios, fue llamada Copa Liga Mayor, Copa Caracas, Copa Valencia, entre otros. Sin embargo, resulta interesante mencionar que desde 1996 a 2007 no se llevó a cabo este torneo, privando a los clubes pequeños y a los fanáticos de una competición de gran interés.
Particularmente, me parece muy interesante la Copa Venezuela, comenzando por el nombre que posee, aunque lo más significativo es la posibilidad que se les da a los equipos de segunda división, ya que pueden llegar a exponerse internacionalmente, aunque suene un tanto imposible. ¿Y cómo no decir que es prácticamente imposible?… Empezando por la estructura de los equipos de nuestra “división de plata”; son escuadras con poco o nulo patrocinio, escasa fluidez de dinero, bajo presupuesto y corta fanaticada. Por otro lado, poseen una infraestructura con bastante deterioro y precariedad, una organización directiva con ganas, pero de muy baja envergadura.
Es sencillo evaluar este tipo de cosas en nuestro fútbol. Es hoy en día cuando la primera división venezolana empieza a tener un carácter mas “profesional”, y por mas que cueste aceptarlo, hay equipos con gran voluntad y con toda la disposición de hacer correctamente las cosas de cara a un objetivo, pero en términos de seriedad, compromiso y profesionalismo, son pocos los que cumplen a cabalidad sus metas y que logran mantener un rumbo, sin caer en novatadas.
A pesar de todos estos problemas, en los cuales esta inmerso nuestro fútbol, es posible ser testigo de eventos como los que presencie un domingo como cualquier otro, que significaba el comienzo de la Copa para un pequeño equipo de la ciudad de Cumaná, estado Sucre, el equipo de segunda división: Fundación Cesarger. El debut se realizó nada mas y nada menos que contra el Deportivo Anzoátegui; el DANZ llegaba a la primogénita, con su gran peso y su barra, “La Impertinente”. El campo de juego del Félix “Lalito” Velásquez lucia muy deteriorado y en condiciones pésimas para la práctica del deporte.
Yo, como cumanés, me sentí muy conmovido y emocionado, ya que con un sol inclemente y con muchas otras cosas que hacer un domingo, pude observar mil y tantas personas acercarse al estadio a ver a su equipo luchar y demostrar que “tienen con que”, aún siendo un equipo tan pequeño, se sintió un ambiente muy eufórico, con personas volcadas con su equipo, con fanáticos que apoyaron en todo momento. En el terreno de juego, se pudo apreciar un conjunto, que si bien no es de los mejores del país y ve de lejos a los “grandes”, pudo llevar la iniciativa en el encuentro, tuvo llegada, pegada, ocasiones muy claras de gol, pudo controlar el balón dentro de sus posibilidades y hasta tuvo la mala suerte de errar un penal.
El encuentro de aquel día domingo quedo con empate a cero, pero con sabor a victoria. Aunque ya se jugó el partido de vuelta y Cesarger quedó eliminado, quiero rescatar el trabajo, la humildad y las ganas con que se vienen realizando las cosas en nuestro balompié, no solo en la selección, si no también en todas las categorías que se juega este deporte. Está claro que nos falta mucho por realizar, que corregir y mucho que cambiar, pero, se esta madurando y mejorando a paso seguro, esta disciplina comienza a formar parte de la vida del venezolano, con jugadores que están dejando de ser parte de un “equipo” de fútbol, para convertirse en miembros de un “club” de fútbol.