
Opinión | Futbolve.com
Muchos recordarán las eliminatorias al Mundial Alemania 2006 cuando Brasil enfrentó a Venezuela en Maracaibo. A ese encuentro acudieron grupos de venezolanos apoyando a la pentacampeona del mundo con pancartas, banderas y camisas festejando el triunfo brasilero, en contra de su propio país.
Es difícil digerir un fenómeno así. Muchos venezolanos que han elegido no apoyar a La Vinotinto coinciden en opinar que no hay razones para hacerlo porque en Venezuela no se juega fútbol o porque nuestra representación siempre pierde. Algunos se frustran porque nunca ha ido a un Mundial y otros tantos piensan que nunca llegará. Lo cierto es que gran parte de la población no cree en la selección.
En los últimos ocho años La Vinotinto ha obtenido méritos que bien podrían permitirle gozar del respeto de su afición y del periodismo deportivo internacional.
Para muchos el Ranking FIFA vale menos que un billete de tres dólares, pero de alguna referencia sirve. En el listado de Julio 2010 Venezuela se ubicó en la casilla 47 sobre un total de 202 países por encima de naciones como Bélgica (48) o Polonia (56). Pocos querrán recordar que en diciembre de 1998 llegó a ocupar la posición 129. Sin embargo, a la afición no le interesa los rankings. La afición necesita contagiarse con la camiseta, necesita alegrías y triunfos. Pero, ¿realmente la selección ha sido tan decepcionante estos últimos años?
Y se escuchó el “Gloria al Bravo pueblo” por primera vez
¿Cuántos venezolanos habrán compartido la emoción del debut histórico de Venezuela en el Mundial sub-20 2009 donde el combinado criollo llegó hasta octavos de final? Incluso lo hizo propinando una escandalosa goleada de 8-0 a Tahití. ¿Cuántos habrán comenzado a tener fe en nuestro balompié a partir de dicha hazaña? No hay que restarle importancia a una Copa del Mundo sólo por ser Sub 20. Aún no basta, pero fue el primer paso.
La imperdonable vinotinto
¿La ausencia del país propio en un Mundial (de mayores) es razón suficiente para no sentir orgullo por la selección? No hay que tapar el sol con un dedo, en las eliminatorias para Sudáfrica 2010 Venezuela finalizó en la octava plaza sólo por encima de Bolivia y Perú, a 3 puestos del repechaje. Pero, por primera vez, se hizo respetar. Se acabaron las goleadas apoteósicas y los titulares de prensa internacionales burlándose de la selección. Venezuela llegó a las últimas jornadas con posibilidades serias de obtener el boleto al Mundial. ¿Cuántos habrán seguido de cerca su actuación en el premundial?
El papel de Venezuela en la Copa América 2007 no fue el mejor, sin duda que no, sobre todo por ser anfitriones, pero llegó a cuartos de final avanzando en el primer lugar del grupo. Realmente no fue un resultado tan desastroso como para que el apoyo por la selección se desvanezca. ¿O sí?
Hay quienes lamentan el “infortunio” de nuestro país por tener que disputar el pase al Mundial en la Confederación Sudamericana. ¡Para nada! El día que llegue a una Copa del Mundo no será una “cenicienta” y tendrá una buena actuación. (Como sucedió en el Sub 20).
“El país del beisbol”
¿Será que realmente Venezuela no es tierra de fútbol? ¿Nuestros jugadores no brillan internacionalmente como en el beisbol y por eso no hay nadie por quien sentirse orgulloso? No es así. También tenemos talentos criollos posicionados en el exterior. En Primera División de Europa saltan nombres como Juan Arango (Borussia Mönchengladbach – Alemania), Nicolás Fedor (Getafe –España), Ronald Vargas (Brujas – Bélgica) y Tomas Rincón (Hamburgo –Alemania). En otras ligas lucen Giancarlo Maldonado (Chivas USA- E.E.U.U.), Emilio Rentería (Columbus Crew- E.E.U.U), Luis Manuel Seijas (Santa Fe –Colombia) y Oswaldo Vizcarrondo (Once Caldas -Colombia.).
Tenemos nuestras “bombas de tiempo” en talentos emergentes como Salomón Rondón (Málaga- España), Roberto Rosales (Twente – Holanda) y Rafael Romo (Udinese – Italia). Sólo por nombrar algunos, y vale la pena hacerlo, porque son parte importante de sus equipos, no están allí por ninguna limosna.
¿Quién hubiera pensado que algún día habría tantos venezolanos viviendo del fútbol en el extranjero? Sin mencionar la extensa y notable cantidad de talentos que hacen vida en el balompié nacional. Y pensar en el revuelo que causó Jeffren Suárez rechazando la oportunidad de vestirse de vinotinto. Como si hiciera falta.
Es hora de darnos cuenta que aquellos días en que la representación criolla era una burla internacional han quedado en el pasado y que Venezuela está viviendo un renacer futbolístico. Quizás la frustración de tantos años nos mantiene tan cegados y dolidos que por eso no lo podemos ver y los últimos logros están pasando desapercibidos.
No hay que recoger migajas. A nuestra selección hay que exigirle goles, triunfos, resultados. Pero se debe ser paciente y sobretodo incondicional. Probablemente la mayoría de los prejuicios serán eliminados al conseguir lo que llevamos esperando desde hace muchos años: Participar en una Copa del Mundo. Brasil 2014 es la meta.
Jaime H. Hernández Benarroch